A las oportunas ventanas Violetas
que ojala se mantengan abiertas
la guitarra se rompe y el hombre cae desangrado. pero las cuerdas siguen sonando y su risa todavia sigue retombando por la casa (las cosas han cambiado) acompañado de la luna y el piano por esta vuelta a la manzana, cuando en realidad estoy bajando o subiendo a mi cuarto. porque el cielo esta abajo y el infierno son tus ojos cerrados. volverse loco y estrellarse con un auto. pero dicen que uno no puede morir en un auto. pero yo no se nada. pero al final no entendi ¿la eternidad esta en tus manos?
martes, 21 de diciembre de 2010
sábado, 18 de diciembre de 2010
Sabanas resecas al sol en patios como rotas tazas blancas. Tus amadas sabanas. Esa pequeña película infantil tenia vampiros adentro. Y parásitos observadores de detalles. Y grandes sombras ensangrentadas y activadoras de emociones nerviosas. Después de vivir un tiempo, empezas a encontrarle fallas al cielo.
“Tenes media hora para soñar todo lo que tengas que soñar” decía atrás de la pantalla, en esa vieja película de los setenta, el malvado muñeco de madera. El siniestro y extraño muñeco de madera. Y atrás de esa perversión, de esa adivinanza, tal vez había un poco la liberación, eso es lo que pensaba. Pero a la noche soñé que estaba en un patio corriendo y buscando algo, que se me había justo recién ido.
La mentira avanzaba por tu cabeza en dirección a tu oreja y no podías preguntarme cómo. Parecido como a un susto en la ruta a la noche. Igual yo te entendía en silencio. En silencio y sentado en la silla de madera. Observándote observarme en silencio. Mientras tanto la mentira seguía subiendo por tu boca silenciosa en dirección a tu oreja. Y lo peor fue que me creíste
lunes, 6 de diciembre de 2010
El caballo de Troya se asomaba por la gran avenida.
Los soldados nos dejaron pasar sonriendo
Pensaron que estábamos jodiendo
Y estábamos jodiendo
A todo el mundo.
El caballo de Troya avanzaba
Atravesaba tu cama
Y después tu mirada
Y de vuelta a tu cama.
Habíamos triunfado
Tus ojos estaban llorando
Pero queríamos más
Mucho más
Decidimos ponerle alas
Al viejo caballo Troyano
Y perseguimos a los cuervos
De todas las noches
De todas las noches, repito
Y a la mañana charlamos con nuestras madres
Y nuestros ojos humanos
Fueron al fin perdonados.
Y el viejo caballo
No necesitaba sus piernas
Ya no necesitaba nada.
Excepto claro
Su constante nutrición
De luna que recibía
Todas las madrugadas.
Miramos al cielo y a Júpiter
Ahí vamos, ahí vamos, todos gritamos
Ahí vamos papa.
Ahí vamos todos
A esa masa de gas
Quizás uniforme.
Ahí vamos, gritamos.
Nosotros somos
El Viejo Caballo Troyano
Que ahora flota sin cesar
Y sin dudar.
Y como la palabra "fin”
Nunca la entendimos
Este poema no terminara
Nunca
Los soldados nos dejaron pasar sonriendo
Pensaron que estábamos jodiendo
Y estábamos jodiendo
A todo el mundo.
El caballo de Troya avanzaba
Atravesaba tu cama
Y después tu mirada
Y de vuelta a tu cama.
Habíamos triunfado
Tus ojos estaban llorando
Pero queríamos más
Mucho más
Decidimos ponerle alas
Al viejo caballo Troyano
Y perseguimos a los cuervos
De todas las noches
De todas las noches, repito
Y a la mañana charlamos con nuestras madres
Y nuestros ojos humanos
Fueron al fin perdonados.
Y el viejo caballo
No necesitaba sus piernas
Ya no necesitaba nada.
Excepto claro
Su constante nutrición
De luna que recibía
Todas las madrugadas.
Miramos al cielo y a Júpiter
Ahí vamos, ahí vamos, todos gritamos
Ahí vamos papa.
Ahí vamos todos
A esa masa de gas
Quizás uniforme.
Ahí vamos, gritamos.
Nosotros somos
El Viejo Caballo Troyano
Que ahora flota sin cesar
Y sin dudar.
Y como la palabra "fin”
Nunca la entendimos
Este poema no terminara
Nunca
Grandes palabras mordidas por los perros
Luego, muertas
Y desangradas.
Pero más desangradas
Que muertas.
Toda la calle bañada en blanco y negro
Entonces aparecieron los canas
Y creo que vimos una oreja
Del viejo caballo de madera
Por esa esquina
De ahí a la derecha.
Creo que los planetas nos sonreían
Y en mi infinita hipocresía
Y crueldad de ese día
Le dedique una canción
A Saturno
Y toda su mentira
Porque yo también fui su hijo
Y los hijos están obligados
A querer
A su padre, a pesar
De la masacre.
Corríamos y reíamos
Y huíamos de la cana
¿Y quienes éramos nosotros?
Nosotros éramos
Los perros que mordían
Las grandes palabras.
Luego, muertas
Y desangradas.
Pero más desangradas
Que muertas.
Toda la calle bañada en blanco y negro
Entonces aparecieron los canas
Y creo que vimos una oreja
Del viejo caballo de madera
Por esa esquina
De ahí a la derecha.
Creo que los planetas nos sonreían
Y en mi infinita hipocresía
Y crueldad de ese día
Le dedique una canción
A Saturno
Y toda su mentira
Porque yo también fui su hijo
Y los hijos están obligados
A querer
A su padre, a pesar
De la masacre.
Corríamos y reíamos
Y huíamos de la cana
¿Y quienes éramos nosotros?
Nosotros éramos
Los perros que mordían
Las grandes palabras.
Delirios de Grandeza
I.
Camino por la calle.
Descalzo y sin sombrero
Tal vez con el pene erecto
Preguntándome
¿Qué es ese gusto en mi boca?
Si lo único que comí
Fue gelatina sin gusto
¿Qué será ese gusto en mi boca?
Me pregunto
Entre muchas otras cosas
II.
Y cuando llego a una casa
Que no es mi casa,
-les aseguro-
Con mi cámara
Fotográfica echa cenizas.
Y mis
Dos ojos casi
Sin lo
blanquito.
Y me siento
En una silla de
Madera y me
Trato de
Normalizar
Un poquito
Pero no puedo
Entonces digo: No
Te preocupes,
Solo estas un poco
Rarito, mañana
A la mañana,
Ya vas a ser
De vuelta
Tomasito.
III.
Y mis pies descalzos
Mugrosos por el piso
Son bañados por una
Lengua de metal.
Que canta mientras bailo
Un reaggeton-ton-ton
Y la ventana se suicida
Por la ya inutilidad
De su vida.
IV.
La noche prosigue
Mis bolsillos se vacían
Todas mis monedas
En putas saltarinas.
Y comemos helados
En la playa.
Y charlamos
De todas sus hermanas
-que también son
sus propias madres-
Y nos prometemos cariños
Para cuando seamos
Ferrocarriles
Y nos despedimos
Con besos en el sexo
Y en el ombligo
Y me meto al mar
Y empiezo a nadar
Camino por la calle.
Descalzo y sin sombrero
Tal vez con el pene erecto
Preguntándome
¿Qué es ese gusto en mi boca?
Si lo único que comí
Fue gelatina sin gusto
¿Qué será ese gusto en mi boca?
Me pregunto
Entre muchas otras cosas
II.
Y cuando llego a una casa
Que no es mi casa,
-les aseguro-
Con mi cámara
Fotográfica echa cenizas.
Y mis
Dos ojos casi
Sin lo
blanquito.
Y me siento
En una silla de
Madera y me
Trato de
Normalizar
Un poquito
Pero no puedo
Entonces digo: No
Te preocupes,
Solo estas un poco
Rarito, mañana
A la mañana,
Ya vas a ser
De vuelta
Tomasito.
III.
Y mis pies descalzos
Mugrosos por el piso
Son bañados por una
Lengua de metal.
Que canta mientras bailo
Un reaggeton-ton-ton
Y la ventana se suicida
Por la ya inutilidad
De su vida.
IV.
La noche prosigue
Mis bolsillos se vacían
Todas mis monedas
En putas saltarinas.
Y comemos helados
En la playa.
Y charlamos
De todas sus hermanas
-que también son
sus propias madres-
Y nos prometemos cariños
Para cuando seamos
Ferrocarriles
Y nos despedimos
Con besos en el sexo
Y en el ombligo
Y me meto al mar
Y empiezo a nadar
¿Te acordas cuando fuimos a esa cabaña en el bosque? Atrás del camping y el supermercado ¿Te acordas como se parecía a una de una película de terror? ¿Te acordas como sonaban las canillas? ¿Te acordas de las ventanas? Todas las ventanas tenían un dibujo de un diablo ¿Te acordas? Y el diablo cuando quería movía su cola, y todo el ventanal se movía. Las rubias. Ese viernes a la noche en la playa ¿Ya te acordas? Como movían el culo las rubias pegadas a la ventana. ¿Te acordas? De los botones de sus camisas. De como miraban a los diablos y a la chimenea. De los grandes botones de sus camisas. De los diablos sonriendo como si fueran un video. De las rubias riendo. ¿Te acordas de esas cosas? Yo no
Por los viejos telefonos nadie contesta y tranquilamente esto se puede llamar miércoles o feriado. Esto puede llamarse tristeza. Puede pero no se hace. Daniel y sus anteojos me cuentan de la batalla de los visigodos y los romanos y los artilleros de Corea. Yo no estuve, el tampoco, nadie sabe como son esas cosas. Y como no se que decir, que contestar - porque nadie sabe como son esas cosas- termino sin atender ningún teléfono en los miércoles o feriados.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Society - Eddie Vedder
Oh it's a mystery to me.
We have a greed, with which we have agreed...
and you think you have to want more than you need...
until you have it all, you won't be free.
Society, you're a crazy breed.
I hope you're not lonely, without me.
When you want more than you have, you think you need...
and when you think more than you want, your thoughts begin to bleed.
I think I need to find a bigger place...
cause when you have more than you think, you need more space.
Society - Eddie Vedder
We have a greed, with which we have agreed...
and you think you have to want more than you need...
until you have it all, you won't be free.
Society, you're a crazy breed.
I hope you're not lonely, without me.
When you want more than you have, you think you need...
and when you think more than you want, your thoughts begin to bleed.
I think I need to find a bigger place...
cause when you have more than you think, you need more space.
Society - Eddie Vedder
Mi vida - Manu Chao
Mi vida, lucerito sin vela,
mi sangre de la herida,
no me hagas sufrir más.
Mi vida, bala perdida
por la gran vía, charquito de arrabal.
no quiero que te vayas,
no quiero que te alejes cada día más y más.
Mi vida, lucerito sin vela (aquí no pegamos los ojos)
mi vida, charquito d'agua turbia,
burbuja de jabón,
mi último refugio, mi última ilusión,
no quiero que te vayas cada día más y más.
Mi vida, lucerito sin vela,
mi sangre de la herida,
no me hagas sufrir más.
(aquí no pegamos los ojos, aquí no pegamos los ojos)
Mi vida
Mi vida - Manu Chao - Proxima Estacion Esperanza
mi sangre de la herida,
no me hagas sufrir más.
Mi vida, bala perdida
por la gran vía, charquito de arrabal.
no quiero que te vayas,
no quiero que te alejes cada día más y más.
Mi vida, lucerito sin vela (aquí no pegamos los ojos)
mi vida, charquito d'agua turbia,
burbuja de jabón,
mi último refugio, mi última ilusión,
no quiero que te vayas cada día más y más.
Mi vida, lucerito sin vela,
mi sangre de la herida,
no me hagas sufrir más.
(aquí no pegamos los ojos, aquí no pegamos los ojos)
Mi vida
Mi vida - Manu Chao - Proxima Estacion Esperanza
sábado, 27 de noviembre de 2010
So Far from Your Weapon - The Dead Weather
There's a bullet in my pocket burning a hole
Its so far from your weapon, the place you were born
There's a bullet in my pocket burning a hole
Your so far from your weapon and you wanna go home
I tried to give you whiskey but it never did work
(I tried to give you whiskey but it never did work)
Suddenly you're begging me to do so much work
(Suddenly you're begging me to do so much work)
Right away from the get go the bullet was cursed
Ever since i had you every little thing hurts.
You wanna get up, let go,i said no
You wanna get up, let go
You wanna get up, let go, i said no
You wanna get up, let go
You dream of seeing fire in them hills
But you better wipe that smile from your lips
Which of us will be the one to go
(Which of us will be the one to go )
He who hits the roads the one who lives
(He who hits the roads the one who lives)
So Far from Your Weapon - The Dead Weather
Its so far from your weapon, the place you were born
There's a bullet in my pocket burning a hole
Your so far from your weapon and you wanna go home
I tried to give you whiskey but it never did work
(I tried to give you whiskey but it never did work)
Suddenly you're begging me to do so much work
(Suddenly you're begging me to do so much work)
Right away from the get go the bullet was cursed
Ever since i had you every little thing hurts.
You wanna get up, let go,i said no
You wanna get up, let go
You wanna get up, let go, i said no
You wanna get up, let go
You dream of seeing fire in them hills
But you better wipe that smile from your lips
Which of us will be the one to go
(Which of us will be the one to go )
He who hits the roads the one who lives
(He who hits the roads the one who lives)
So Far from Your Weapon - The Dead Weather
martes, 23 de noviembre de 2010
volvía a casa y el silencio de la avenida apretaba mis bolsillos. y pensaba y pensaba. en Guernica y Nagasaki y Saigón y Bagdad y todas las ciudades y todas las personas que una vez tocaron el fuego. y también en mi vida y en mis silencios. pensaba en silencios rodeado de silencios y me sentía tal vez irónico. pero escuche que alguien gritaba “¡vos no sos dueño de nada!” y trate de seguir caminando, trate. pero fue en vano porque afuera de una tintorería cerrada me tuve que sentar. y al rato me tuve que acostar. y si, es cierto, tenía miedo por los perros. tenia miedo de que vengan y me coman la cara, como hace tres noches atrás lo había soñado. pero igual cerré los ojos. y mientras el nudo empezaba a soltarse -o por fin cortarse- escuche como una desconocida temblaba. y gemía. la gran desconocida gemía y temblaba por toda la avenida. y todo en la avenida también gemía mientras los portones se abrían y de ellos empezaban a salir caballos. y ellos parecían saber que pasaba. y todo lo que sucedía en la avenida lo escuchaba acostado contra las rejas de la tintorería Kong. la desconocida se acercaba, creo que se acercaba, y todo gemía y temblaba. pero cuando las cosas se empezaron a de verdad complicar, justo antes del punto sin retorno, el buen viento empezó a soplar y los árboles hicieron ese ruido que hacen. tal vez lo escucharon ustedes también. fue la noche en el que el río se vacío, y el lago también. y todos los ahogados al fin fueron encontrados. y mientras la desconocida se iba como si nada hubiese pasado y el viento soplaba. y acurrucado como estaba, entré en la camioneta Azul-como tus ojos de noche. y desde entonces navego por las calles laterales de lo que ustedes todavía no saben como se llama.
De lo Unico que Quiero Hablar es de Mis Dos Manos (que no pueden tocar el sol)
pero te llamo al celular. y estoy sentado a un costado, entre la mierda, la basura y lo que ustedes llaman naturaleza. mirando caer las toneladas de metal y gritos que llaman autopista. y apoyo mis manos en el pasto sucio y te digo que siento una presión enorme en mi cabeza. pero vos no me escuchas -o no me contestas- y en cambio seguís hablando con tu voz chiquita, mientras el otro ruido, el masivo murmullo del río llamado autopista, entra por mi diestro oído. y la autopista sabes, es la gran arteria de esto que vos llamas ciudad. y luego me contestas: no te entiendo y ya me puedo imaginar tu cara. te trato de decir que mis manos están como borroneadas y expiro todo el aire. porque por fin te hablo de mis manos que es de lo único que de verdad quiero hablar. igual no me entendés y volves a preguntar que es lo que me pasa. me quedo callado y corto. la cascada de cemento y metal es lo único que hay, pienso en voz alta cuando casi sin querer se me atora un nudo en la garganta y un auto resbala y choca contra la banquina y grita con sonidos de metal. y son como disparos pero más fuertes. son como unas grandes piedras que se desprenden de la cascada. y una de las piedras rueda y cae a mis pies. y cuando abro los ojos el auto, extrañamente, no se esta incendiando, aunque si hay vidrios rotos por todos lados. mientras –sabemos que siempre siguen- siguen los gritos que básicamente son el caos. y me levanto y me voy a mi casa, porque ya de verdad no aguanto más todo esto.
como siempre el maldito tero bailaba encima del poste y gritaba. y era miércoles o feriado. y era yo y pensaba. y el puto tero de mierda bailaba. la plaza era gigante, enorme, inmensa e inabarcable. y casi siempre violenta también. pero el tero bailaba con sus ojos de pájaro y su pico de pájaro y su grito de tero. el tero bailaba y gritaba sobre su fino poste de madera. decidí cortar por lo sano. cerré los ojos y decidí ponerle una trampa. mientras nadie miraba, con un libro de quejas que me había robado, me abrí el intestino delgado y luego el estomago y luego toda la panza. y cuando termine me acosté en la plaza, en la inmensa plaza. el tero mal interpreto lo que estaba haciendo y seducido rápidamente, cayó en mi trampa. entretanto mi panza seguía herida pero eso no importaba. el tero estaba encerrado. y adentro gritaba y bailaba.
hace tres noches cuando salí al balcón pude ver manchas y sombras saltando el paredón. entrando por ventanas a las casas de los vecinos. por ventanas y balcones. creo que a las casas de los vecinos. los balcones de los vecinos iluminados por esos extraños soles de noches. y entonces tuve miedo y entre de vuelta en la casa y me acosté en mi cama. y en el momento en que me di cuenta que esa no era mi cama se volvieron a escuchar gritos en la casa. pero levante la frazada y era a mi cama. esas eran mi sabanas de vaqueritos disparando al cielo, pero igual alguien gritaba. vaqueritos que de repente se callaban y se sentaban y tal vez me apuntaban con sus armas. y desnudo como estaba – siempre alguien gritaba- les dije con un horrible cariño que ellos siempre estarían en mis sabanas. que ellos serian mis sabanas. igual al rato desparecieron y volví a preguntarme si esa de verdad era mi cama. era tiempo de mirar la tele pero en cambio abrí la ventana. y respire tranquilamente el aire viciado. afuera estaba todo el mundo porque adentro solo había silencio. camine para atrás un tiempo largo. el tercer piso de madera se sentía hospitalario. y quise relajarme leyendo libros de astronautas. pero solo pensaba en esas manchas. además todas las letras no paraban de moverse. y las sombras se estaban riendo. y esos eran los gritos o tal vez era solo el viento. pero ¿y si las sombras estaban subiendo ahora por mi balcón? o tal vez estaban esperando en el cuartito del calefón. y por eso no llegaban y los vaqueros ahora me miraban. y las manchas de repente querian gritar por el vértigo, lo sabia, las conocía. las manchas en mi cama y queriendo gritar por el vértigo. discúlpenme, me cuesta explicarlo en palabras. las sombras, las manchas y yo mirándonos a través de camas y ventanas. y nunca tocándonos pero siempre saboreando y lamiendo el miedo de que existen tanto ellas como yo. siempre mirándonos a través de camas y ventanas. el miedo que tenía tres noches atrás es difícil explicarlo en palabras, tal vez por eso escribo. y sé que las sombras y las manchas siempre van a estar. y tal vez cuando salga de mi casa de la noche, en la vereda frente a las vías, tal vez ahí, ellas me van a esperar.
Un escenario vacío sacado de una película de cine shampoo. Con una alfombrita; una botella de plástico; un altoparlante encima de un banquito y una cortina delante de una pared. Y en la cortina varias luces de colores. Un escenario de madera. Un escenario donde cualquier mono pueda entrar. Un escenario donde casi cualquier cosa pueda pasar.
En el sueño mordías la frágil torre de marfil. Que era la torre del reloj, donde viven todas las sombras y manchas de mi vida. Y la torre se partía, y sentía que todo se caía. Y mis miedos y mi mirada se mostraban. Y por un grotesco momento, ayudado por la adrenalina, sentía plenamente mi vida. Y después me desperté.
lunes, 8 de noviembre de 2010
El familiar murmullo de sabanas secándose al sol. Y manchas de bolitas de telgopor en el patio. Mientras mi perra me mira, y mi hermana me grita, miro las torres allá lejos. Allá, pasando el volcán de árboles y el castillo farmacéutico, allá pasando la sierra de Cuba y el desierto de África. Y claro, también la playa de probablemente San Bernardo. Una playa con mi abuela haciendo licuados de banana.
de repente cae al
piso, el vaso de vidrio.
Crisis y violencia. La muerte mirándote mientras pasas rápido con el auto. Y el auto, venciendo la insoportable espera, se estrella contra un gran cartel de cigarrillos panameños. Me despierto llorando.
de repente cae al
piso, el vaso de vidrio.
Crisis y violencia. La muerte mirándote mientras pasas rápido con el auto. Y el auto, venciendo la insoportable espera, se estrella contra un gran cartel de cigarrillos panameños. Me despierto llorando.
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